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Adrede
Hace casi un año que no escribo en este sitio, a propósito. Quería tomar distancia y ver todo en perspectiva. Qué mejoró, que empeora, que sigue igual. En fin, que la vida no me ha tratado mal, todo sigue su curso natural. Si, algunos ya no están porque decidieron irse. Raúl, amigo del alma, que espacio sin llenar dejaste, hermano. Pero, el suicidio -siempre lo hablábamos- es una forma de decir no, una respetable forma de renunciar. También se fue el padre de mi mujer, Cholo, que personaje el viejo, en el tiempo que lo conocí, casi un padre para mí también. Che esto es como hacer terapia con uno mismo (introspección que le dicen). He crecido bastante, ya no lucho contra los defectos de los que me rodean, tampoco los censuro. Los tolero o no, simplemente. Cosas buenas, Ana Julia es un sol rubio con rulos que corre por toda la casa, es mi amor, mi dicha, todo mi tesoro. Los más grandes comenzando a recorrer el camino de la vida, ya no me vuelvo loco pensando qué imagen tienen o tendrán de mí, hago lo mejor que puedo, eso es todo. He perdido contacto con mi madre y con mi hermana, ni siquiera conocen a mi hija, estoy solo en lo que se refiere a mi familia de orígen... bah! si a eso se le puede llamar familia, en fin, déjalos ser. Terminé el posgrado, pero ya estoy pensando en otro. Si, ya sé,no me curo mas. Leo lo anterior y poco ha cambiado. Claudia es un suspiro que la nostalgia me hace exhalar cada tanto, pero ya sé que es irremediablemente así, nos cruzamos como meteoritos en la noche de la existencia, brillamos increíblemente, para despues, cada uno, seguir su derrotero. Aunque queden los recuerdos y el sentimiento, la realidad es así y nada va a cambiarla. Luego sigo.
Human Nature
Un ladrillo más en la pared. El posgrado, digo. Ayer estuve en Córdoba, era día de clase. Es bueno esto de pasar de profesor a alumno. Ciuro Caldani se confiesa agnóstico y ex marxista agregando que siempre que pudo optó por el pueblo, por ende eligió siempre el peronismo. Me sorprende su claridad conceptual, en cuatro horas pasó revista a la historia del derecho de todo el mundo, desde la noche de los tiempos. Excepcional. Raúl se agravó, con él solíamos comentar nuestra admiración por este tipo. Lo vi el viernes en terapia, está en coma, un desastre. Las secuelas van a ser terribles porque hizo un infarto cerebral, conociéndolo, espero que se vaya. Siempre supimos que estamos de visita. Menos mal que Julia me salva, el jueves cumplió un mes, es una lady, amo a mi hija. La vida con Silvia es apacible, como siempre, es llegar a casa y sentir que "estoy en casa". Está muy dulce, la maternidad le ha quitado el sentimiento de incompletitud que tenía y eso le hace bien. Quiero a esta mujer, con sus defectos y virtudes, como los míos, compatibles para convivir y amar. Claudia va quedando lejos, de a poco es como si se fuera desdibujando, de pronto su imágen es la de una vieja foto, descolorida. No entiendo muchas de sus actitudes, en fin... c`est la vie, nada es para siempre. Creo que ya no tengo ganas de poner energías y no recibir nada a cambio, en realidad me cansa el egocentrismo de la gente. Allá cada uno de nosotros, con su cruz a cuestas (a veces merecida).
Human Nature
Dia de domingo. Como se llamaba la pelicula?... Nunca en domingo?. Creo que si, pero era media bajon. Para mi el domingo es dia de preparar-se. Es como volver a rearmar la armadura para enfrentar la semana. Llueve, mejor dicho garua y la ciudad se contagia de esa mezcla de melancolia y olor a otonyo. No le temo ni me asusta, es tiempo de pies frios y de libros sabios en el rincon favorito de la casa, con el ventanal en frente, por supuesto. Es tiempo de amodorramiento gatuno, de ver pasar a mis hijos traficando sus libros,juguetes o de pronto a Mr. Wilson, un educado terrier escoces que tolera y es tolerado por la banda. Mi mujer con sus plantas y Julia, la bebe que me mira desde su cochecito con la inocencia de su menos de un mes de vida.
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Fin de jornada. Días densos si los hay, dolor de cuello, estirar la guita, el sueldo que no llega. Qué país no?, después nos enojamos porque un francés dice en una conferencia que no existimos. Diría mi admirado Nano, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Ojo al piojo, no lo digo por mí solamente, al contrario, dentro de todo esto soy un privilegiado. Tengo laburo y laburo de lo que me gusta. Hace un rato vuelvo de la Universidad, le contesté correo a Claudia (la extraño). Me doy una ducha, como algo y me voy a dormir, hasta que Ana Julia me despierte con sus diecisiete días de vida, y con el hambre que no sabe de horarios. Mmmm... me viene a la mente... cómo se llamaba?... ah, sí, Sofía. Nueva alumna, cara de Peggy Sue y rapidisima para pensar. Le leí la frase en los labios dirigiéndose a su compañera ...está bueno..., mientras me miraba con cara de concentración. Y yo hablando de moral, ética, derecho y todo eso (qué gil no?). Decía nomás...
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Quién sabe... qué cosa? le pregunté al Negro mientras nos cambiábamos después de la sesión de natación. Eso, contestó... quién sabe.La idea me quedó dando vueltas en la cabeza, tenía idea a lo que se refería, pero esa certeza terminó por abrumarme mientras esperaba el verde en la avenida. Hace unos días un amigo común se pegó un balazo en la boca y milagro... vive!!. La bala, débil, resbaló por no sé qué hueso, y el loco vive y no va a tener mayores complicaciones. Estaba deprimido por su separación y la certeza de alguna relación oculta de su mujer. Quién sabe?, así está mejor. Lo terrible es que por ahí, alguno muy aferrado a la vida la pierde por el mero hecho de pisar el jabón en la bañera...
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Nada, es un día como todos, desperezándome del largo feriado. El alma ríe, mi hija acaba de cumplir quince días (tengo otros cuatro). El alma se asusta (soy funcionario judicial -Fiscal de Instrucción-), aún me cuesta comprender la sinrazón de la violencia gratuita y un cadáver con cara de yo no fui. El alma se entristece, alguien, allá lejos, no da señales de vida. Creo que ya no le importa (abro mis manos, vé vuela y no mires atrás...).
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Y es así quizás el modo en que a cada paso nos volvemos eso que tanto detestábamos. Me refiero a no tolerar. Yo no tolero:imbéciles preconizando por t.v., obscenas ostentaciones de dinero y/o poder, al gobierno judío (no a su pueblo al que amo) emborrachándose de sangre inocente mientras que en la vereda de enfrente, los objetores de conciencia del Islam envían a la muerte a más y mas inocentes; a Bush hijo con su estilo de cow-boy jugando con todo el mundo a quien la tiene más larga (debe ser cornudo, te juro); a los que en nuestro país se ponen la careta de defender a los más humildes y despues terminan transando por un cargo político; a los que no quieren resignar ni un milímetro las ventajas que han tenido por años; al mediopelo de la farándula nacional y a los bobos que los miran hacer mientras se pelean prostitutas caras (porque por las otras nadie da un centavo), travestis,etc. drogones, estafadores y caraduras; a los que reivindican la guerra de Malvinas como una gesta heroica cuando fue una instigación al suicidio de miles de pibes y cuando no somos capaces de mantener decentemente lugares propios que se mueres infestados de vinchucas, ratones de los rastrojos y mosquitos del dengue. En fin, sigue la lista..., conclusión: me he vuelto un intolerante.
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Curioso no? pero todo lo anterior son borbotones que pugnan por salir. Perdón por lo improlijo, recién comienzo a aprender a utilizar esta máquina (o la máquina me utiliza a mí?). Si, ya sé no me digás, tenés razón -como dice el tango- resulta recontra embolante leerse todo eso de un tirón, da... fiaca. Te propongo algo: lee unos renglones, y lo comentamos, si?, ok.
Human Nature
En principio este es un pequeño rincón virtual a fin de compartir afanes e inquietudes. Lo más simple, a veces, resulta compartir con otras personas una parte de tu interior. Así que, pongamos en primer término que podemos compartir creaciones literarias (poemas, cuentos, ensayos).Luego, gustos por la mismas y por último, ya definido el perfil de quienes somos, pasar a otros temas que hacen a la cotidiana existencia. Con sus dicotomías, con sus contradicciones y con todo lo que hace a esta experiencia? de ser humano. Van algunas cosas mías, la opinión es libre, recibo todo material que se considere digno de ser leído.
Nocturno
Es el viento nocturno el que golpea mi ventana,
mientras, tu barco arriba a mi puerto.
Juntos hicimos un alto en travesía
para no entregarnos, para no resignarnos,
a ser como dos tristes naves
que se cruzan en la niebla de la noche,
sin enterarse de la mutua presencia.
Hoy he decidido anclar en tu bahía,
he elegido quedarme,
dejarme acariciar
por las tibias aguas de tu tierra,
aspirar tu brisa, descansar del tiempo...
Descansar del tiempo...
¿Cuánto?... una eternidad,
la eternidad sideral que puede durar un segundo
o hasta la noche de lo eterno, aún no lo sé.
Déjame descansar en tu pecho esta noche.
Deja que tus manos enjuguen mi frente
mientras cierro los párpados que pesan mansamente.
Quedémonos así, en la certidumbre vital
del macho y de la hembra, hilvanando el amor
que deshilachó furioso hasta el techo de la alcoba.
La noche nos mirará dormir, regalando un claro cielo de verano
en la copa de mis manos tu seno descansará palpitante.
Hoy te amo más que a mis sueños,
porque formas parte de mis sueños mismos.
Déjame dormir y duerme conmigo,
déjate morir y muero contigo,
con la implacable certeza de resurrección cercana
que consigo siempre, al armarte así....
CONCIENCIA DE SER
Este sin porqué ni mediatintas
se arrebuja en el fondo de mi alma
y arrebata de la voz mi destemplanza.
Me recorre el cuerpo y me sueña niño,
distorsiona el cielo, se me vuelve viento.
Como un arquitecto de las cosas simples
me he vuelto más simple construyendo tiempos.
Hay un nimio instante para cada cosa
una hora vaga para un pensamiento.
Un minuto eterno hecho para el sueño.
Un ahora feroz en el que se puede
decidir nacer, cobrar el aliento
dejarse morir, perder el intento.
Permitirse amar, anunciarse eterno
prohibirse zafar, procurarse recto.
Inideal esencia que se lleva dentro
conciencia real tangible experiencia
que a veces ayuda a sentirse inmerso
partícipe audaz de algún mundo cierto.
El viaje Busco un sueño, un final del principio de mañana.
Busco un tiempo que no exista, un ayer que no recuerde,
en un hoy que no se quede.
¿Cómo concentrar la existencia en la burda noria
de una esfera que, con agujas implacables,
presagian clavarse en la garganta de la vida
de una vez y para siempre?...
Sueño que soy el que fui y el que voy a ser.
Soy el que sueño que sueña, despierto o dormido
siendo o soñando, ...ah dilema!: soy el que soy?
Pues, puedo estar siendo quien en realidad no fui.
Pasado y presente, futuro impaciente,
llegar, arribar, concluír, terminar,
viajar, mudar, trasladar, diferir... ¿Qué....?
Descubrir que se es y no al mismo tiempo,
intuir que nada es cierto, más todo es posible.
Tragicomedia cotidiana de jugar roles,
como niños actuando en fiesta de escuela.
Seriamente, nos pintamos bigotes con corcho quemado,
nos ponemos caretas,
jugamos al bueno y al malo, al ladrón y al policía,
al verdugo y su reo, a ser dios y el diablo
alternativamente, según los casos.
Sigo buscando a quien nos pone en este lugar.
Busco mi sueño o en realidad
sueño que busco lo que sueño que encuentro.
Los relojes se comieron otro trozo de mi tiempo,
o es mi tiempo el que angurriento, se devora los relojes.
es indistinto...se va el tren.
Apura la copa vieja amiga, cúbrete con el velo
no sea que te reconozcan y se asusten,
hoy no me esperes... el viaje debe continuar....
Sinécdoque
Una grieta en el techo de mis pensamientos
Permite que entre un pequeño rayo de luz
Mientras lejanamente la noche se adormece
Con el canto de mil estrellas.
Poco a poco soy grieta
Aún no he perdido la batalla
La luz todavía pasa por mi cuerpo.
DESATINO
Qué mejor que conocerte
Para saberte imprevisible.
Qué mejor que haberte disfrutado
Para dejarme envolver por tu presente.
¿quién cree en el destino?
¿quién se esconde tras los idus?
¿quién se adivina el porvenir en sueños?
Quizás nosotros u otros, como nosotros
Quienes riéndose se hacen guiños burlones
Por no pasar por grotescos
Creyendo en la futura ventura.
Destino? Desatino...
Tino es esperar sin impaciencia
El dulce placer del imprevisto
Esos dados golpeando el cubilete
Y la emoción en el golpe sobre la mesa.
No quiero lo previsto, lo pronosticable
Quiero que lo que llaman destino
Me susurre al oído que ya es tarde
Que hace un tiempo atrás, sin darme cuenta
Se me fue el aliento en el camino...
Sin respuesta
A veces, sólo a veces
El tiempo se distiende
Entre mis manos.
La luz no me toca
Y el alma se impacienta.
Que de mí? Qué de vos?
Que de todos...
Ya no preguntes, ni respondas.
A veces sólo pienso
Que existir o no me da lo mismo.
Silencio..., sólo quiero estar callado
Hoy no respondo
Ni de mí ni de vos
No sabe, no contesta.
La vida solo es un anagrama
Y no preguntes porqué
No hay respuestas...
La cita
Hoy te espero
Y espero mi alma.
Una nota musical
Suena a lo lejos
Y mis oídos sienten el eco.
Desde el confín del mundo nuevo
Desde el hoy del tiempo presente
De mí hacia vos
Del cielo a la tierra
El murmullo impertinente
De mil estrellas baña nuestras almas.
Hoy te espero, en esa esquina del silencio.
Sólo vos sabrás si estás a tiempo
Para llegar a nuestra cita.
Las cosas en su sitio
Cada uno en su lugar, habíale dicho su padre
Cada cosa en su sitio, habíale dicho su madre
Cada sentimiento bien adentro, sin mostrarlo
Habíale dicho su abuelo.
Así vivió su tiempo
Poniéndose en su lugar
Poniendo las cosas en su sitio
Guardando sus sentimientos
Para que nadie los viera.
Hoy lo veo al pasar,
Sentado en su lugar,
En un banco de plaza.
Ocasionalmente saluda
Opacamente, sin efusiones.
Alguna vez me habló,
Cosas de poca importancia
Y allí sigue día a día
Hasta que llegue el día
Que ocupe su lugar,
En el camposanto.
El mismo
Inevitablemente,
el viento azotará los mismos árboles.
El tiempo no tendrá piedad.
El mar será el mismo mar.
Tu piel y mi piel, un poco más cansadas.
Me verás en vilo
Habré muerto y renacido
Pero seré el mismo.
Desde el poniente,
Un lejano aroma de hojarasca
Trashumará mis sueños.
Tiempo pasado, tiempo presente.
Escudriñando, desconfiada, buscarás vestigios
de aquel que fui.
Yo miraré tu rostro,
mansamente.
No habrá rencores.
Así de simple e inevitable:
Seré el mismo.
Al pensarte
Hoy, al pensarte recorría nuestros mejores momentos
esos pequeños grandes tesoros que se guardan
en el cajón más secreto del alma.
Esos, que a veces, cuando estamos solos
desplegamos sobre una mesa para contemplarlos.
A veces con una sonrisa, otras con una lágrima
aferrada caprichosa a la punta de la nariz.
No importa el modo, ni el motivo
encontrarse con ellos es reencontrarse
reencontrar la vida, porque ellos mismos
forman parte de esta vida.
Yo los colecciono a tu lado,
a veces los comparto,
otras, celosamente, me los guardo
codicioso para mirarlos en secreto.
De lo único que estoy seguro
es que ellos forman
el tramado de mi propia vida,
porque son el amor hecho vida.
Este amor, estos momentos,
el leve instante en que mi mente eleva el vuelo
acompañada de mi alma
para rozarte la mejilla
como con ala de mariposa
son los que le dan sueños a mis sueños
y como vos, tu permanente presencia
en este reino de hadas
en las pequeñas locuras
que hacen a mi existencia...
La primordial
Hoy por instantes me trajiste el recuerdo
Que el inconsciente guarda de vos.
Sí, de vos, con tus cien rostros diferentes
Pero una en todas: la Principal.
Es difícil escrutar tu rostro,
Sí el de hoy, el de ahora,
El que tenés en este momento.
Quizás dentro de un mes, un año o un siglo
Tendrás uno distinto, pero serás vos.
Tantos rostros amados, tantos gestos, tantos sexos
Tanta melancolía cuando te vas de repente,
Transmigrando el alma, a través del tiempo
A través del sueño, a través del cuerpo.
Y así una a una, en cada una de las mujeres que amé
En cada una de las mujeres que amaré,
Siempre vos, siempre yo.
Siempre nosotros…
El soñador
Revolvía sueños, propios, ajenos. Tomaba lo que más le gustaba de ellos, coleccionaba imágenes, colores, sonidos. Como era muy metódico y ordenado, había decidido clasificarlos y de tanto en tanto se solazaba contemplándolos. Por cierto, no era tarea fácil, pues ese sutil cirujeo lo obligaba a veces a encontrarse con circunstancias desagradables o por lo menos incómodas. No obstante ello resultaba entretenido y divertido observarlos. Solo una cosa lo incomodaba, podía mirar pero no podía participar cambiando el curso de las expresiones oníricas. Por lo tanto, si no le gustaba algo tenía que someterse a observarlo hasta el final, porque así funcionaba el artilugio que había inventado. Así fue que anonadado cierta noche, contempló como lo baleaban sin que ni para qué, mientras paseaba su perro a orillas del río.
September 11th in New York
If you can see into the soul
If you can see their faces
Of all those people screaming
You will see their tears
And you will feel too
The fright n’ the pain
For this moment
It’s amazing, unbelievable too.
And the rain falling while
The tears fall wetting the streets.
In the sky, angels looking for
One reason, only one
To explain: what about…?
Why, when, where
Pronounce the words
To decide
What to do: Life or Death.
And far away
At another dimension
Thousand of voices
Crying and Crying
Asking: why…?
But, nobody answers.
It’s a human condition
In the past and in the future:
All the time, for long years ago
The man is himself the Judge
And he doesn’t know how
For default the evil.
Black or White,
What live inside him?
Jorge Medina,
September 16, 2001
EL CIUDADANO
Vaguedad de consonancias
se entremezclan en los sonidos cotidianos.
incertidumbre urbana acecha en los rincones.
En algún zaguán la miseria es una mujer gorda,
cubierta de harapos que mecaniza mano extendida
y boca exhibidora de un solo diente .
Paradoja posmoderna, veredas con smog
y un cartel recomendando volver a lo natural
comiendo tal yogur de moda.
Duelen las plantas de los pies
y las veredas no se acaban nunca
ya no me acuerdo desde hace cuanto las piso.
Es menester que mire allá arriba, entre los edificios,
ese pedazo de cielo que se antoja inalcanzable
para ilusionarme con ganar la paz que no tengo
ni conozco. Pero dicen las revistas que uno puede
relajarse y encontrar esa paz.
Me gusta esta ciudad, aquí soy y estoy. Existo.
Sirenas, escapes, Heavy Metal vomitado por la megadisco,
Naturismo, New Age, lustrines haciendo bromas
con abridores de puertas, canillitas y cuida autos
una casta más abajo, vendedores de estampitas y curitas
se pelean por la última gota de poxiran.
Más arriba, aprisionados por sobrios trajes y sobretodos
en autos último modelo, sus dueños en demencial carrera,
se esfuerzan por llegar primero a cualquier destino conocido.
Olores y sabores cosquillean pituitaria y perfuman la ropa.
Pizza, praliné, panchos, cubanitos y empanadas
se ofrecen frente a las vidrieras donde cien televisores mudos
te muestran la vida vía satélite canal de cable mediante.
Prendo el último Gitanes que me queda en el bolsillo
y me fumo una bocanada de todos los humos y olores
ya va siendo hora de volver a casa,
mañana será otro día.-
El sol al mediodía
Era el día del día. Es decir, el momento justo en el que el verano se despereza ocioso a la orilla del río. Entre los árboles y bajo la apacible sombra me dedicaba a contemplar el entorno. El libro entre las manos se aburría detenido en la misma página desde hacía un largo rato. No me sorprendió verte, casi puedo decirte que formabas parte del paisaje. Edad indefinida e indefinible bajo un sombrero de paja y el jardinero que vestías. Te vi acercarte despreocupada y un poco por coquetería y otro poco porque a lo lejos veo mejor sin ellos, me saqué los anteojos. Sabía que me habías visto, no hoy, sino una semana atrás cuando yo bajaba del ómnibus en la terminal del pueblo. Aquella vez yo reparé en tu imagen: estabas sentada en una vieja Chevrolet, mordisqueando empeñosamente la uña de tu dedo pulgar izquierdo. Al pasar cargando mis petates, advertí que eras rubia, pecosa, piel tostada y curiosamente, no pude definir tu edad. Ahora, tu presencia me producía una extraña mezcla de inquietud y ansiedad. -Qué imbécil, -me dije-, qué podría pasar de extraordinario?. Ahora seguirías de largo y como siempre me sucede, ni siquiera me dirigirías una mirada. Eso estaba pensando cuando te escuché preguntarme por el camino hacia el bosque de pinos. Como caballero que soy, me puse de pie, y recogiendo mi gorra sobre el pecho, solo atiné a decirte: -¡hola...! al que sucedió un embarazoso silencio, del cual ninguno de los dos sabíamos como salir. Me hubiese gustado ser como esos tipos que tienen la palabra justa en el momento justo. Pero yo no, todo lo contrario, parecía un pato mudo. Pero, siempre hay un recurso a mano. Se me ocurrió preguntar si no te había visto antes, lo que era rigurosamente cierto. Touche!, pensé, te llevaste la mano al pelo rubio y las pecas se hicieron notables en tu rostro, al ruborizarse tu piel. No te imaginarás nunca que pasó por mi mente en ese momento, solo sé que esa, tu imagen de niña sorprendida robando caramelos a hurtadillas me enamoró para siempre. Me dijiste que sí y más aún, en tren de confesiones asumiste saber donde quedaba el camino por el cual preguntabas, comenzando a retroceder como para irte. –Esperá, te dije, -solo un minuto por favor. Te encogiste de hombros y yo dirigí mi mano hacia el césped como invitándote al más cómodo de los sofás. Sonreíste aceptando el convite y te sentaste con las piernas cruzadas en el césped, bajo el sol, a contraluz. No me gusta hablar de mí, así que me limité a escucharte hasta que la siesta hacia gritar desaforadamente a las chicharras y el sol se había escondido más allá de las copas de los árboles. Para esa altura ya nos habíamos fumado varios cigarrillos y conversábamos de cara al cielo, tumbados de espaldas y con los brazos a modo de almohada. Ambos éramos visitantes, yo de una vieja tía que vivía en una umbría casa con galería en medio del pueblo y vos visitabas a tu padre que se había establecido en ese lugar hacia ya un cierto tiempo. Yo no mentí, vos no mentiste, y es que nada nos preguntamos con respecto a nuestra vida de sentimientos, por eso, es obvio, nada dijimos. Tuve miedo y tuviste miedo, de preguntar, digo. El hambre se me había instalado en el medio del estómago, el que se quejaba haciendo uno que otro ruido que yo intentaba disimular con uno que otro carraspeo. Finalmente te incorporaste, desperezándote y yo desde abajo te veía, alta, delgada y rubia como una walkiria , en tanto que yo me sentía lo que soy, un cuarentón a medio camino entre la juventud que se aleja y la madurez que se hace notar en primeras canas, más un poco de panza haciendo juego. Noté que te agradó que te prestara atención, un mohín se dibujó en tu cara y me dijiste: -nos vemos-, contestando yo, con lo que me imagino una boba sonrisa, mientras observaba como te ibas. Me cuento a mí mismo lo que sucedió después y casi no lo creo. Recuerdo la noche explotando azul al amparo del aroma de añejos azahares y yo buscando tu casa con las referencias que me habías dado, hasta que llegué a ella. Era una de dos pisos, con un ventanal al frente. Apreté el descolorido timbre y vi tu silueta recortada en la ventana. No era tarde, así que no me sentí imprudente pero sí impaciente. Abriste la puerta con un dedo sobre los labios, diciéndome: -papá duerme, en voz queda. Vuelta a mirarte y vuelta a enamorarme. Estabas hermosa, una blanca blusa dejaba ver tus hombros dorados y una pollera suelta, al estilo aldeana hacia que parecieras salida de cualquier cuadro alpino. Pude observar el brillo de tus ojos, que miraban directamente a los míos y tu rostro aniñado (treinta? Pensé), tus manos con los dedos con las uñas muy cortas (recordé tu imagen royéndolas), tu breve talle y el busto erguido, que se adivinaba tras el blanco de tu ropa. Todo eso en un instante, instante en el que hablando en voz baja te dije si querías dar una vuelta, como los chicos de antes, lo que motivó que te llevaras la mano a la boca para reprimir la risa y luego de mirar hacia arriba de la escalera, me dijiste: -vamos. Yo parecía un quinceañero, me sentía enérgico, fuerte, ganador. Vos caminaba con las manos unidas atrás, despacio, como saboreando la brisa fresca y el olor a jazmines. Anduvimos por todos lados esa noche, algún que otro curioso nos miraba para ver si sabía quienes éramos. Pero, en ese lugar no éramos nadie que pudiéramos importar, simplemente, éramos. Hablamos de todo, la mitad de tus gustos coincidía, la otra mitad era soportable. Creo que lo mismo te sucedía a vos. Nos sentamos en el único y pequeño pub del pueblo y nos contamos todas las historias y nos bebimos toda la cerveza y sentí la suave palma de tus manos en mi cara, mientras mi mano se atrevía a tu talle. Jerry Mulligan sonaba muy despacio en el ambiente cargado de humo envolviendo a los pocos parroquianos que quedábamos, te observé consultar el reloj de soslayo y al mejor estilo Bogart, me anticipé: es hora de irnos. Afuera la noche ya se ponía ropas de amanecer y un viento fresco contrastaba con el calor del lugar donde habíamos estado. Ni lo pensé, cubrí la desnudez de tus hombros con mis brazos atrayéndote hacia mí. Miraste la mano que te apoyaba como una especie de velado reproche y yo, lejos de amedrentarme te dije que no quería que te resfriaras, lo que te hizo soltar una espontánea carcajada, a la que me uní yo también de buena gana, pues todavía estaba algo tenso. Caminamos calle arriba, perseguidos ya por el rojizo horizonte hasta detenernos en una esmirriada plazoleta que solo tenía un banco de piedra y una retama florecida. Corté una flor y te adornaba el pelo cuando tomaste mi mano y la rozaste con los labios. Yo te miraba y vos me soñabas, vos me mirabas y yo te soñaba, el corazón al galope alborotado y mi boca buscando la tuya con desesperación, enfrentando la tuya, también deseperada. La siesta siguiente te hice el amor en una pequeña alcoba de hostería del pueblo cercano, luego de almorzar comida alemana. La habitación rezumaba una frescura contrastante con el calor que hacía afuera. El sol al mediodía iluminaba la sierra que observabas callada a través del velo de la cortina de voile. Un ventilador de techo desgarraba el aire y yo por casualidad me miré al espejo. La vida no me había tratado mal, todavía quedaba algún dejo de juventud en mi rostro y me sentía feliz de estar emocionado después de mucho tiempo. No tenía remordimientos, ese tiempo y ese espacio estaban lejos de mi tiempo y espacio real. Este último estaba a ochocientos kilómetros, en la ciudad llena de gente y de bruma, allí estaba Beatríz, la ya indiferente mujer con la que estaba casado hacia dieciocho años, allí estaban mis hijos adolescentes, indiferentes también, esperando de mí el papel de proveedor que me había auto-asignado. Allí estaba mi departamento mirando a Palermo, el club, los amigos, la rutina de mi trabajo bien pago, los atardeceres de golf, el Delta los domingos, el navegar desde Olivos, el Rolex, la computadora, el control de TV satelital, la cuatro por cuatro, los viajes, la american express, la casa del country, el jardinero, el auto de mi mujer, los políticos y el sobre que te insinuaban codiciosos que esperaban recibir si salía bien lo de la ley para meter el producto que mi empresa vendía y seguía la lista infinita. ¿Cómo diablos había levantado esas tremendas paredes?. Cómo había logrado complicarme así, qué me quedaba para el futuro? Ser naturista, hacerme devoto del Sai Baba y seguir paseándome por los mejores comederos de Puerto Madero, hablando siempre de marketing, mannegement, targets y seguir al pie de la letra el aburrido rito del establishment, con gordos pelados acompañados de sus flamantes esposas de no más de veinticinco, tetas de plástico y nariz de cirugía. Aspiré hondo, cerré los ojos y me acordé de aquel pibe de Villa Crespo, los pantalones oxford, la patria socialista, el cineclub, Elsestein, Woody Allen, Gabriela, mi Gaby, desaparecida después. Kant, Heidegger, Sartre, el matarse con moscato, pizza y fainá en los inmortales. Milicos, miedo y el tratar de mimetizarse lo más rápido posible en la facultad y meter la cabeza bajo la tierra y sacarla solamente para gritar los goles del setenta y ocho. No se si fue una hora o un instante, la mente volvió al lugar actual y te observé sentada en la cama observando con gesto adolescente las puntas de tu pelo para ver si estaban florecidas. Cuando te diste cuenta de que te miraba, levantaste los ojos, sonreíste y tendiste los brazos hacia mí. Me sentí flotar hacia vos, mis manos desabrochaban tu blusa mientras mi boca buscaba ansiosamente la tuya. Tus manos apresuradas desprendían mi camisa, las uñas rasgaban sutiles la piel de mi pecho. Te tomé de ambos brazos como para detenerte, mientras me mirabas sorprendida. Creo que te dije un clisé, algo como que la bebida buena debía disfrutarse despacio, te reíste parándote inmediatamente al lado de la cama. Mientras observabas mis reacciones, fui espectador de la máxima ofrenda de una mujer enamorada hacia su hombre. Te vi desnudarte despacio, delicadamente, sutilmente cada una de tus prendas caía y cada espacio de tu piel aparecía deslumbrando. ¡Ay! del rosa de tus generosos pezones, ¡Ay del balanceo de tus pechos, de la redondez de tus caderas, de la turgencia de tu vientre,de la colina de tu pubis. Cada nuevo elemento me clavaba una estaca en el pecho. Sabiamente me desnudaste con cuidado y tu boca recorrió con besos pequeñísimos el interior de mis muslos, hasta que llegaste a mi sexo que parecía querer tomar vuelo, mientras yo desfallecía, porque lo tratabas de igual modo al principio y luego de modo violento. Respondí besándote del mismo modo, despacio quietamente. Recorrí tus mesetas, las colinas de tus senos de tus glúteos, la planicie de tu vientre, de tu espalda, mordí tu boca como una granada madura y te penetré entre espasmos. No se cuanto tiempo pasó, sólo sé que cuando desperté ya era de noche, me sentía exprimido como un citrus, pero con una extraña sensación de sosiego total, no solo sexual, comprendí que el alma puede tener orgasmos. En la penumbra agucé el oído para escuchar tu respiración mientras estiraba mis brazos para tocarte. Fue inútil, ya no estabas. Desesperado encendí la luz y solo encontré un “te amo, por siempre” escrito con rimmel en el dorso del papel metalizado de la caja de cigarrillos. Te busqué enfebrecido, tu casa estaba cerrada. Al otro día pregunté en el pueblo por vos, me contaron que habías llevado a tu padre a la ciudad, -el corazón- dijeron. Pasé una semana entera frente a tu jardín y nada. Pasó un mes, Buenos Aires me reclamaba urgente, yo alegué que me encontraba enfermo y necesitaba una licencia. En cada mañana pasaba mirando a tu ventana, hasta que un día el corazón se aceleró, detrás del voile alguien miraba, me acerqué bien y vi a un hombre que me observaba curioso, había amanecido frío y el inminente otoño le prestaba al ambiente un tizne de melancolía, en el aire flotaba un olor a hojas quemadas. Era sólo el subconciente el que registraba el ambiente, mi mente alerta solo tenía un objetivo: la ventana. Pude ver, alucinado, la ventana, tu imagen, el hombre joven y de barba que te acariciaba el pelo y a mi mismo aferrado a la reja por un instante.
Y a este que le pasa? Preguntó él. Vaya una a saber, le respondió ella, al tiempo que adorablemente le tomó los brazos para que éste la rodeara por detrás. Es increíble… no? Anda cada loco suelto dando vuelta en esta época!...
EL ESPEJO
Era tiempo de silencio. Apenas si dolía el recuerdo de aquel rostro y la tarde se quemaba en las esquinas, que se veían luminosamente enrojecidas.
Fue un destello; un brevísimo instante en que la lucidez explotó en un pequeño rincón de su cerebro, pero suficiente para dibujar un imperceptible mohín sobre su cara. El pulso se aceleró, los pasos se hicieron mas largos y los nudillos empalidecieron al apretar el arma que pesaba en un bolsillo.
Bastó un golpe de vista para saber donde dirigirse: entró al atestado bar y buscó una puerta. El baño exhalaba un ácido olor y casi lo asustó su propia imagen en el espejo manchado. Evitó el observarse directamente, pero se espió de reojo mientras dejaba correr el agua fría entre sus dedos. Fueron las puntas de estos los que tomaron el 38 y lo depositaron en la palma de su diestra.-
Como en una ceremonia, lo dirigió con lentitud exasperante primero a la sien, luego a la boca. Las pupilas se dilataron y una sola gota de sudor descendió, atrevida, desde el inicio del cuero cabelludo y fue a detenerse en el extremo de su naríz. Aspiró profundo apretando los dientes al tiempo que el índice presionaba haciendo que el gatillo iniciara su desplazamiento final. Afuera, las voces se confundían con el chocar de los pocillos de café y los bocinazos del tránsito.
Otro instante, otro destello y un aullido profundo que rebotó contra las paredes uniéndose al metálico eco del revólver que caía al piso. Aferrado al lavabo volvió a contemplarse, ahora mas en detalle, al tiempo que un "no puedo" se movía dando vueltas dentro de su cráneo. Bebió agua, se mojó el rostro y acomodó su corbata. Fue cuando mentalmente se prometió salir. A pesar de todo resultaba agradable estar vivo. Se sintió fuerte, exhultante y nuevo. Volvió a mirarse en el espejo para acomodarse el pelo que húmedo caía sobre la frente, cuando horrorizado advirtió que el hombre de la imagen no hacía el mismo movimiento. Muy por el contrario, con el arma en la mano la dirigía exactamente a su rostro. En vano quiso explicarle que ya no quería morir, el otro con displicente sonrisa disparó el revólver.
ENCUENTRO
Hasta aquel día no había podido saber cual era en realidad su límite. Había intentado todo cuanto estaba a su alcance para entender el real sentido de su existencia. Ahora, una trivial circunstancia lo enfrentaba a la posibilidad de conocerse. Pensó en zafar, olvidar el asunto y enfrascarse en ocupaciones un poco más habituales, pero la tentación era inmensa y estaba al alcance de sus manos.
Para distraerse un tanto encendió el último cigarrillo que le quedaba, no obstante ello no podía evitar el abstraerse en sus argumentos.- Es inútil, reflexionó, tendría que hacerlo, no tenía opción. De desistir, se culparía eternamente por haber desperdiciado esa oportunidad.
Ella lo observaba, entre curiosa e inquieta, al tiempo que intentaba aparecer como aplomada y serena. No sabía porqué ese sujeto que hacía un rato largo la miraba casi como al descuido la atraía inconscientemente.
De repente, algo sucedió, como obedeciendo un mandato inaudible, él se incorporó como accionado por un resorte y se dirigió hacia ella. Lo observó más en detalle: alto, de complexión mediana y con apariencia de indefensión. Escrutó su rostro, casi infantil a pesar de algunas canas que comenzaban a subrayar su pelo. Estaba bien vestido, manos cuidadas,- oficinista- se dijo, interrumpiendo sus cavilaciones al advertir que ya lo tenía frente a sí. El ensayó una sonrisa entre tímida y nerviosa, ella creyó escuchar algo así como un" buen día", preguntándose qué actitud debía adoptar, si levantarse e irse, o pedirle que no la molestara o simplemente ignorarlo. Eligió quedarse sin hacer ni decir nada, se acomodó mejor en la baranda en la que estaba sentada mientras miraba hacia abajo la fila de automóviles que por la avenida se desplazaban en una loca carrera hacia ningún lado.
Hacía algo de frío en el comienzo de ese invierno y el calor del sol cercano al mediodía la había llevado como a él a dejar pasar el escaso tiempo libre que le quedaba en la mitad de la jornada de trabajo.
El se preguntó cómo haría para proponerle a esa mujer que había elegido, que lo acompañara, así de simple, a ningún lado, sin rumbo fijo. Que el día estaba espléndido y tenía unas inmensas ganas de hablar con alguien, de contarle su vida, de explicarle que ya no quería estar sólo. Que tenía un montón de historias para narrarle y que quería compartir con otra persona las agudas conclusiones de sus soliloquios. Que ella era la elegida, no sabía exactamente porqué ni en qué preciso instante había decidido tal cosa, pero algo le decía que tenía que estar junto a ella. No existía deseo ni el afán de conquista, era solo el corolario de días y noches en que se decía que ni bien la encontrara se decidiría por explicarle lo que racionalmente no tenía explicación.
Sin porqué, ella percibió todo aquello de aquél extraño que se le acercaba a punto ya de tenerlo a escasos centímetros de su rostro, simplemente se limitó a sonreírle, apaciblemente, mientras lo miraba a los ojos. Ignotos transeúntes observaban sin ver esa escena que parecía común, sólo una pareja más sonriéndose.
De repente algo ocurrió, descuidadamente o por la propia tensión de la situación, ella se desplazó hacia atrás, sin advertir lo angosto de la baranda del puente vial. La sonrisa se trocó en pánico y una mueca de incredulidad se le estampó en el rostro. Su espalda no encontró mas apoyo que el aire e inició la fatal caída en vertical. El sólo atinó a dirigir sus brazos hacia ella y cuando terminó de parpadear la vió tendida abajo, en la acera, al tiempo que oía el chirriar de los neumáticos de los autos que se afanaban por no arrollarla, aunque ya era en vano. Cien dedos lo señalaron acusadores y las voces que les correspondían aullaban a coro: "fue él, el la empujó, yo lo vi. Asesino...!!". Las sirenas aturdían sus oídos mientras que un obeso oficial clavaba sus dedos en su brazo conduciéndolo al patrullero policial.
LA ADIVINA
Promediaba abril. Precisamente tal circunstancia lo puso intranquilo cuando apoyó los pies en el piso. Sabía que se acercaba el tiempo de los vientos, en la Ciudad de los Vientos y que, según aquella vieja profecía, ese año y en la segunda mitad de ese mes, él desaparecería en una esquina cualquiera que de allí en más sería llamada la Esquina de los Vientos.
Un poco por no tener nada que hacer, otro poco por probarse a s¡ mismo que tales esoterismos no existían, decidió permanecer en la ciudad y pasearse a horas inverosímiles en las noches de más viento.
Amaneció nublado y por la ventana pudo ver cómo se torcían las amarillas hojas de los árboles. Estuvo inquieto todo el día, le hormigueaba el estómago y la ansiedad le anudaba la garganta. Al atardecer salió de su habitación hosco y huraño, levantó las solapas de su abrigo y metió las manos en los bolsillos buscando un calor que no existía. Caminó una, dos, diez cuadras. En las calles, ocasionales transeúntes se apuraban por llegar cuanto antes a sus casas y en el cielo una que otra pálida estrella se asomaba tímida por entre las nubes.
Fue un instante, un preciso instante en que sintió que el tiempo se detenía, una especie de frío fogonazo le encendió la cara y luego el viento, furioso, helado, arrebatador, lo apretó contra un muro mientras experimentaba una curiosa mezcla de desasosiego y sensación de triunfo. Mil imágenes, como fuegos de artificio, explotaron en su mente y allí, inevitablemente, supo de la vida y de la muerte, del amor y la indolencia, la agonía y el éxtasis.
Hacía frío, los escolares movían los pies para entrar un poco en calor. Serios funcionarios de impecables sobretodos y pelos engominados bostezaban condensando sus alientos en el aire. El Intendente, más serio, más elegante y más engominado que todos ellos, desplegó el papel procediendo a dar lectura al decreto por el cual a partir de esa fecha, esa esquina, la de Lamadrid y Rivadavia, justo frente a Valsecchi, se llamaría de allí en más la Esquina de los Vientos. En un rincón, en la vereda opuesta, una gitana con la piel apergaminada por los años, mostraba su sonrisa adornada por dos dientes de oro, enorgulleciéndose en secreto, una vez más, por otra de sus profecías cumplidas.
Una flor
Esta mañana, con la frescura del rocío y el sueño de las estrellas,
una flor al abrirse me preguntó: " ¿Porqué las estrellas duermen
durante el día si es en la noche que los sueños cobran vida?".
Paciente me acerque a él y a su lado me quedé.
Le agradaba sentir las caricias del ligero rayo dorado y cerró sus
ojos luminosos...... dejó que la piel cándida de sus pétalos se
acalorara a sus ternuras y en un mágico encanto se durmió.
Le pedí al misterio de la noche que reinara en su sueño encantado; en
el manto oscuro de gloria un "Si" fue su respuesta. Así la luna y las
estrellas lo acompañaron en su viaje eterno, jugaron con él en la
inocencia de la armonía bajo los arcos honrados de las constelaciones
y la melancolía de los corazones que al cielo de noche se brindaban,
para luego disfrutar de la frescura de un suspiro de Neptuno.
Lentamente la joven flor se alejó de ellas y calmada volvió al lugar
de donde su viaje había comenzado....... se despertó.
Al verme me saludó nuevamente y con entusiasmo dijo: " Buenos días
querida amiga, esta noche no he dormido y he velado con las estrellas
quienes sueñan de día y disfrutan la realidad en la noche".
Con calma le expliqué lo que le había acontecido y finalmente le
pregunté: " ¿Qué es entonces el sueño, que es realidad?"
Con una dulce mirada atenta buscaba en mis palabras para poder
encontrar una respuesta pero cuando descubrió que estaba en su corazón
contesto seguro: " No "son" sino "es" " Y explicó: "No es sueño y
realidad, sino una única esencia que jamás podrá separarse. La esencia
de la vida."
Y así, desde aquel entonces, el corazón de la flor, gentil y
pensativo, se tranquilizó y entendió el dulce significado de la
eternidad y del único sueño verdadero: el sueño de la vida.
TABAQUERIA
fernando pesoa
No soy nada
nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
.....................................................
Estoy vencido hoy, como si supiese la verdad.
Estoy lucido hoy, como si estuviese por morir,
y no tuviese mas hermandad con las cosas
...........................................
estoy dividido hoy entre la lealtad que debo
a la tabaquería del otro lado de la calle, como
cosa real por fuera,
y la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
......................................................
el mundo es para quien nace para conquistarlo
y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
he soñado mas que napoleon
he apretado a un pecho hipotético mas
humanidades que cristo,
he hecho filosofías en secreto que ningún kant escribió.
pero soy ,y tal vez seré siempre el de la bohardilla,
aunque no viva en ella,
seré siempre el que no nació para eso,
seré siempre solo el que tenía cualidades,
seré siempre el que le abriesen la
puerta al pie de una pared sin puerta
......................................................
Conquistamos el mundo antes de levantarnos
de la cama
pero lo miramos y es opaco
nos levantamos y es ajeno
....................................................
(Come chocolates pequeña,
come chocolates!
mira que no hay mas metafísica en el mundo que
los chocolates
mira que las religiones todas no enseñan mas que
la confitería
pudiese comer chocolates con la misma verdad con
que tu los comes!..........................................
El disfraz que vestí era equivocado,
me tomaron luego por quien no era y no desmentí,
y me perdí.
Cuando quise quitarme la mascara,
estaba pegada a la cara.
Cuando la tiré y me vi. en el espejo,
ya había envejecido,
estaba ebrio, ya no sabia vestir el disfraz que no
había tirado
acosté fuera a la mascara y dormí en el guardarropas.
......................................................
y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
me yergo a medias enérgico, convencido, humano,
y voy a intentar escribir estos versos en que digo lo contrario
......................................................
me echo para atrás en la silla
y continuo fumando.
mientras el destino me lo conceda, continuare
fumando.
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POEMA EN LINEA RECTA
Nunca conocí a alguien que hubiese llevado un porrazo.
todos mis conocidos han sido campeones en todo.
y yo, tantas veces grosero, tantas veces cerdo, tantas veces vil, ......
indisculpablemente sucio,
.................................................
yo, que tantas veces he sido ridículo, absurdo.
que pisoteado públicamente las alfombras de las etiquetas,
que he sido grotesco ,mezquino, sumiso y arrogante,
que sufrido insultos y callado,
que cuando no he callado he sido mas ridículo todavía,
......................................................
yo que he sufrido la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
yo verifico que no tengo igual en todo esto en este mundo.
toda la gente que conozco y habla conmigo
nunca tuvo un acto ridículo, nunca sufrió un insulto,
nunca fueron sino príncipes-todos ellos príncipes-en la vida
¡Ah, quién me concediera oír alguien la voz humana
confesando no un pecado, sino una infamia,
contando no una violencia, sino una cobardía!
no, son todos el ideal, si los oigo y me hablan
quién hay en este ancho mundo que confiese que fue vil?
.............................................
entonces soy sólo yo el que es vil y erróneo en esta tierra?..
......................................................
poesía de Juan Gelman.
costumbre
no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal
Ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada.
(Alejandra Pizarnik, Arbol de Diana)
DESDE LOS AFECTOS
¿cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
que uno solo tiene que buscarlo y dárselo
que nadie establece normas salvo la vida
que la vida sin ciertas normas pierde forma
que la forma no se pierde con abrirnos
que abrirnos no es amar indiscriminadamente
que no esta prohibido amar
que también se puede odiar
que el odio y el amor son afectos
que la agresión por que si,hiere mucho
que las heridas se cierran
que las puertas no deben cerrarse
que la mayor puerta es el afecto
que los afectos nos definen
que definirse no es remar contar la corriente
que no cuanto mas fuerte se hace el trazo más se dibuja
que buscar un equilibrio no implica ser tibio
que negar palabras implica abrir distancias
que encontrase es muy hermoso
que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida
que la vida parte del sexo
que el porqué de los niños tiene un porque
que querer saber de alguien no solo es curiosidad
que saber de todos es curiosidad malsana
que nunca está de más agradecer
que la autodeterminación no es hacer las cosas solo
que para no estar solo hay que dar
que para dar debimos recibir antes
que para que nos den hay que saber como pedir
que saber pedir no es regalarse
que regalarse es en definitiva no quererse
que para que nos quieran debemos demostrar qué somos
que para que alguien sea hay que ayudarlo
que ayudar es poder alentar y apoyar
que adular no es ayudar
que adular es tan pernicioso como dar vuelta a la cara
que las cosas cara a cara son honestas
que nadie es honesto porque no roba
que el que roba no es ladrón por placer
que cuando hay placer en las cosas no se esta viviendo
que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte
que se puede estar muerto en vida
que se siente con el cuerpo y la mente
que con los oídos se escucha
que cuesta ser sensible y no herirse
que herirse no es desangrarse
que para no ser heridos levantamos muros
que seria mejor construir puentes
que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve
que volver no implica retroceder
que no por mucho avanzar se amanece mas cerca del sol
.....como hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida....
Ajedrez
I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el mito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada
También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿ Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
Jorge Luis Borges.
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